Uno de los errores más frecuentes es pensar que los cutis con mayor producción de grasa no necesitan ser hidratados; claro, si deducimos que una piel grasa no necesita más grasa, obviamente esto va a cobrar mucho sentido hasta el punto de influir en nuestra rutina de cuidados diarios; pero OJO, pues estamos ante un ¡Grave ERROR!. En este caso, el sentido común no funciona así, especialmente cuando la belleza, salud y juventud de nuestra piel está en juego.

 

Por mucho tiempo, expertos en el tema nos han explicado que cualquier tipo de piel necesita ser hidratada todos los días, independientemente de sus necesidades particulares; en este caso, es valioso aclarar que una piel grasa no implica necesariamente más o menos hidratación, por lo que no es recomendable prescindir de este hábito; de hecho, se ha comprobado que existen una variedad de problemas asociados a la falta de hidratación cutánea. Al observar detenidamente una piel grasa deshidratada, es posible apreciar que los niveles de agua bajan por causa del sudor, la contaminación, la ansiedad e incluso por culpa de alteraciones hormonales; de igual manera, también se evidencia que aumenta la producción de grasa, ya que al existir una ausencia de hidratación, las piel interpreta que hay sequedad, generando el efecto contrariamente al deseado, es decir se genera más grasa; esto claramente agrava las imperfecciones de la piel como el acné, la inflamación e incluso acelera el envejecimiento prematuro.

 

Pero ¿Cómo hidratar la piel sin aumentar la grasa?

 

Esta pregunta es clave, ya que las pieles grasas deben enfocarse en la higiene y las cremas tratamiento, que deben usar diariamente; en este caso, es importante implementar una limpieza óptima dos veces al día, con limpiadores que permitan remover la grasa, la suciedad y a la vez que colaboren en calmar y equilibrar el cutis. Asimismo, las hidratantes deben ser especialmente indicadas para este tipo de cutis; por ejemplo, opta por aquellas que brinden una acción seborreguladora, matificante y a la vez permitan regular la producción de sebo, suavicen y calmen la piel para conseguir la estabilidad deseada.

 

Adicionalmente, si quieres complementar aún más tu rutina de cuidados diarios para piel grasa, puedes incorporar un producto exfoliante para emplear una o dos veces por semana; este resulta un buen complemento dentro de tu régimen de cuidados, pues permite limpiar más a profundidad la piel, mientras ayuda a conseguir una tez más uniforme y tersa; asimismo, también puedes integrar un suero que potencie la luminosidad de la piel, ayude a equilibrar el sebo y un producto tipo bruma, de uso diario, que refresque y combata los brillos indeseados y los poros dilatados, propios de las pieles grasas, mientras hidrata zonas secas de manera puntual. 

Finalmente, no olvides tu fotoprotector, este paso es infaltable en todos los tipos de piel; en este caso, asegúrate de que su textura sea ligera y libre de grasa para evitar cargar tu piel y mantener a raya molestos brillos y posibles brotes. 

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