Definitivamente, los cuidados diarios desde una temprana edad parecen ser una estrategia bastante infalible a la hora de envejecer bien, y es que tener 40 años no significa que debas lucir de cierta manera, sin embargo, en esta década es posible que ya hayas empezado a notar los estragos del paso del tiempo y aún más, si los desmanes en tiempos de juventud no se escatimaron. Pero aún así, no es tarde, desde ya puedes empezar a integrar rutinas efectivas para revertir ciertas imperfecciones y mantener el esplendor de tu piel por muchos años más; acá te contamos lo que debes hacer y lo que esta prohibido.

Rutina sencilla pero consistente: Para una piel sana y bella no descuides los tres pasos diarios de cuidado: limpieza, hidratación y protección; estos tres grandes aliados resultan ser los gestos básicos para mantener tu belleza. Recuerda que la limpieza remueve impurezas y restos indeseables en la piel, la hidratación mantiene la piel más suave, con óptimos niveles de agua, además de potenciar las características de la piel y según los activos del producto que usemos, también podemos mantener a raya los signos prematuros de la edad; finalmente, no olvides la protección solar, pues este es el cuidado imprescindible para prevenir el fotodaño.

 

Asegúrate de dormir bien: Posiblemente en la década de los 20 y hasta entrados los 30 no tenías problemas con pasar una noche de largo sin que tu apariencia se alterara mucho, no obstante, si ya tienes 40 o los sobrepasaste sabrás que una noche de poco descanso puede afectar tu cara del siguiente día. Lo más recomendable es permitirte descansar lo necesario para que tu piel pueda tener el tiempo de regenerarse en la noche, pero si no es posible, y en ocasiones, definitivamente debes pasar por alto tu descanso puedes implementar la técnica de los rodillos de cuarzo, enfriados en la nevera y hacer un masaje ligero, junto a tus productos de uso diario, para favorecer la reactivación de la circulación en las zonas más afectadas como lo es el contorno de los ojos.

 

Fotoprotección solar, ¡Siempre! Hasta en los días más nublados: No te confíes del clima, el cuidado solar debe ser una prioridad, aún en los días más fríos y nublados, además, tampoco te descuides si permaneces en casa, la luz solar puede atravesar ventanas y alcanzar tu piel y como si no fuera suficiente, los dispositivos electrónicos, los cuales emiten luz azul, también pueden afectar tu piel. ¡En Conclusión, en exteriores, interiores y hasta en días nublados, a cuidar tu piel!

 

Un suero antiedad, un cuidado específico que no debe faltar: Recuerda que conforme pasa el tiempo la piel encuentra más dificultad para regenerarse y combatir las agresiones externas, por lo que es necesario proporcionarle los cuidados extras que ayuden en esos procesos cada vez más lentos. En este caso, no olvides incluir en tu rutina diaria la vitamina C y el retinol, que gracias a sus poderes antioxidantes ayudan a reparar y regenerar las células de la piel, permitiendo una tez más joven, saludable y lisa. No lvides, que según expertos, El retinol es el activo cosmético que confirma una gran eficacia a la hora de tratar los síntomas más comunes del envejecimiento cutáneo.

 

Aliméntate bien, no olvides que la belleza empieza por dentro: Tu alimentación es clave para alinear tus cuidados externos con los internos; además de incluir frutas y verduras con grandes propiedades antioxidantes, integra alimentos que te ayudan a lucir y mantener la  juventud; en este caso, opta por incrementar la ingesta de la avena, un cereal excelente para mantener la piel hidratada y rafirmada, favorecer la eliminación de toxinas y estimular la producción de colágeno. Además, ¡ojo! cuida las cantidades de sal, ya que deteriora el colágeno y evita el alcohol, el café, el azúcar y las bebidas azucaradas porque Inflaman y debilitan.

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