Los beneficios de la vitamina C en tu piel



Una de las vitaminas más populares, que seguramente en repetidas ocasiones has escuchado, es la llamada vitamina C, una sustancia responsable de muchas funciones diarias del organismo y esencial para reparar tejidos, combatir el desgaste celular, mejorar el sistema inmunológico, la cicatrización de heridas, intervenir en la síntesis de colágeno, y por supuesto, prevenir la aparición de arrugas por envejecimiento prematuro.

Aunque el cuerpo humano es incapaz de producirla, su obtención se realiza normalmente a través de la dieta, y en cosmética por medio de aplicaciones tópicas para ofrecer a la piel beneficios sorprendentes; desde actuar como agente antiinflamatorio, antioxidante, inhibir el daño de los radicales libres, intervenir en la síntesis de colágeno, lo que se traduce en mayor elasticidad y firmeza, hasta contribuir en el fortalecimiento de la piel; sin embargo, te preguntarás: ¿cómo es posible que este maravilloso compuesto no se encuentre en más cosméticos o a decir verdad en todos? La respuesta es simple y se relaciona con la química; uno de los inconvenientes a la hora de ser formulada tiene que ver con su inestabilidad, ya que se oxida fácilmente al entrar en contacto con el aire, la luz o el calor, perdiendo así sus beneficios; de esta manera, es esencial que sea estabilizada, es decir, modificada o liposomada, en este caso encapsulada para que no entre en contacto con el oxígeno.

Según lo anterior, fácilmente comprendemos que lograr que este compuesto proporcione una actividad real sobre la piel y además no la irrite, no es una tarea nada fácil; no obstante, si eres una usuaria en busca de productos que integren fórmulas efectivas con este compuesto, recuerda que no sólo basta con encontrar en la etiqueta la palabra “vitamina C”, para realizar una buena elección debes ir más allá de eso, y considerar varios factores a la vez:

  1. Recurre a marcas o laboratorios confiables, es decir que cuenten con una amplia trayectoria y reconocimiento en el desarrollo de productos con activos antiedad.
  2. Ten en cuenta su composición, entre un 5% y 10% resulta ser bien tolerada. Más allá de este porcentaje, cuando la vitamina C está en su forma pura, puede resultar ser muy ácida y agresiva para la piel.
  3. Revisa su presentación, un producto que contenga vitamina C tiene que estar bien protegido, es decir que esté en envases que no dejen filtrar fácilmente la luz.
  4. Si tienes la piel muy sensible considera también sus derivados como tetrahexildecil ascorbato, fosfato de ascorbil magnesio o glucósido. Estas moléculas son fáciles de formular, ya que resultan adaptables para todo tipo de pieles.
  5. No descartes una composición con vitamina C combinada con otros activos. Según expertos en el tema, la sinergia que se crea junto a otros ingredientes cosméticos puede ser muy exitosa, al potenciar sus efectos.
  6. Realiza una breve consulta por internet para encontrar opiniones y comentarios de otras usuarias, sobre los cosméticos con este compuesto; aunque esto no garantiza que el producto actúe en tu piel de la misma manera, ya que no existe una piel exacta a otra, lo que sí es seguro es que con esta búsqueda consigas tener una idea más global y aproximada sobre las ventajas y desventajas del producto.
  7. Tu tipo de piel también importa; recuerda que sea cual sea las necesidades particulares de tu cutis, esto no debe ser un impedimento para incorporar la vitamina C en tu rutina diaria; ahora existen en el mercado excelentes productos que garantizan máxima tolerancia para las pieles sensibles, sin sacrificar su eficacia. En este caso, revisa su composición, y asegúrate de que esté indicada para pieles sensibles y que además no incluya otros activos en su fórmula como alfahidroxiácidos u otro tipo de ácidos, ya que pueden incrementar la permeabilidad en la piel.

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