Tener la cara radiante y descansada cada mañana requiere cuidados básicos, pero esenciales; las ojeras, las bolsas, el rostro hinchado y los ojos cansados son muestra de que no estás cuidándote al máximo, pero… ¡No te preocupes, no es sólo tu caso! El estrés, los excesos con el alcohol o el cigarrillo, dormir poco, la mala alimentación y la falta de una rutina consistente con tu piel son algunas de las razones más comunes, responsables de un mal aspecto al despertar. Si quieres aprovechar al máximo el descanso nocturno y lucir radiante a penas te despiertes, aquí te contamos lo que debes hacer:

1. Desmaquíllate TODOS los días: Esta es la regla más importante para eliminar las impurezas y toxinas del entorno que se adhieren a tu piel durante el día, causantes de acelerar el envejecimiento y restarle luminosidad al cutis. Este gesto permitirá estimular la regeneración celular nocturna, brindándole vitalidad y un aspecto saludable al rostro. Pero no olvides que al igual que en las noches, en las mañanas también es clave limpiar tu cutis para remover las células muertas y los lípidos acumulados durante el sueño.

2. Tú + Agua fría = Un solo amor: No es necesario que te duches todos los días con agua fría, la recomendación principal es que finalices tus duchas con un chorro de agua fría y laves tu cara con agua a temperatura baja. De este modo, no sólo lograrás despertarte por completo; sino que también permitirás estimular la circulación sanguínea.

3. Más vitamina, menos edad: Nunca está demás incluir una buena dosis diaria de vitaminas y activos antioxidantes como la A, C, E o el resveratrol, ideales para prevenir el envejecimiento cutáneo acelerado por causa de las agresiones del entorno. Estas vitaminas no sólo pueden estar presentes en las frutas, verduras o legumbres; sino que también las puedes encontrar en tus productos para el cuidado diario; recuerda que con esta dosis extra de antioxidantes, le aportarás a tu piel luminosidad, suavidad y lo mejor de todo es que la fortalecerás para defenderse frente a las agresiones diarias y los nocivos efectos de los radicales libres, que tanto amenazan la juventud de tu piel. 

4. Date un masaje: Consentir tu rostro y cuello hará una gran diferencia: estimula la circulación sanguínea y reduce las áreas inflamadas. Masajear todo el rostro (Frente, pómulos, mejillas, contorno de los ojos) y el cuello con aceites o cremas hidratantes, mediante movimientos circulares y alisantes, no solo te va a relajar sino que también favorecerá una piel más tonificada y juvenil.

5. Aplica tratamientos específicos en las noches: Las cremas nocturnas son idóneas para mantener tu piel lozana y radiante, ya que sus potentes principios activos potencian los procesos de  regeneración celular, mientras tu descansas. Emplea tu tratamiento habitual o cremas nutritivas que reparen los daños del día a día y a su vez atienda las necesidades específicas de tu piel (manchas, deshidratación, arrugas, flacidez, entre otros). Además, considera también el uso de otro tipo de productos como lo son las ampollas o los sérums que tienen una alta concetración de activos antioxidantes, reparadores y antiedad, ideales para redensificar la piel, atenuar arrugas, tonificar y agregar más luminosidad y brillo, especialmente  a las pieles que enfrentan los implacables efectos del paso del tiempo.

6. Descansa correctamente: Un buen descanso entre siete y ocho horas potenciará los procesos de la renovación celular en tu piel y órganos, que tienen lugar cada noche: drenaje de toxinas acumuladas durante el día, síntesis de la elastina y el colágeno, recuperación del pH, entre otros; así que de ahora en adelante considera al descanso como un método efectivo para reparar la piel y por lo tanto rejuvenecerla.  

Recuerda que para potenciar los efectos del descanso nocturno debes dormir entre las 10 de la noche y las 5 de la mañana, pues son las mejores horas para que el cuerpo entre en reparación, asimismo, procura dormir con sábanas suaves o de satín, materiales suaves y delicados con tu piel y evitar al máximo posturas como boca abajo o de lado, ya que son las causantes de la acumulación del fluido de tu rostro en una misma área, favoreciendo la aparición de bolsas, al igual que pliegues en tu piel, los cuales aceleran la aparición de líneas de expresión y arrugas, prematuramente

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